Siglo XVII. la burbuja de los Tulipanes, la mejor de la historia.

Una recopilacion de articulos sobre la burbuja especulativa del tulipan, S XVII, donde un bulbo sin mas valor que la belleza externa, valia casi mas que una mansion, o sea, el valor de la comida, el aire limpio que respiramos, la vida y la naturaleza, como que no debian ser muy importantes, y se podria considerar como la mejor burbuja de la historia, porque fue de las primeras, y era totalmente especulativa (no tenia nada que ver con petroleo, energia, o alimentos).

El mejor ejemplo de burbuja de la historia:

Las burbujas son inherentes a la marcha de la economía o dicho de otra manera, la economía lleva a las burbujas.

Desde hace algún tiempo oímos esta palabra pero la mayoría de la gente solo la sabrá asociar a la burbuja inmobiliaria que tenemos hoy en día y quizás se acuerde de la burbuja de las puntocom en el año 2000.

Ha habido muchas más, y las que faltan por venir. La economía se constituye de ciclos y estos no son infinitos sino que algunas veces toca subir y otras bajar, ahora está claro que estamos bajando, en recesión. Pero antes de 2007 pasamos unos años de una bonanza extraordinaria que hasta mi abuela ganaba dinero en bolsa. Con el Ibex35 diez mil puntos por encima de cómo está ahora, en 16.000.

Ahora nos parece imposible pero de bien seguro que en veinte años habrá otra burbuja inmobiliaria y, entre medio, alguna otra de algún otro tipo de mercado diferente. Tenemos muy poca memoria histórica y tendemos a obnubilarnos cuando vemos la opción de ganar dinero fácil.

Pero para entender mejor el funcionamiento de una burbuja, el mejor ejemplo de especulación es el que surgió en Holanda en el siglo XVII. Hace ya unos cuantos siglos sin querer estaban dando el mayor de los ejemplos en lo que no se debe hacer, y aún con eso no aprendemos.

Los Tulipanes llegaron a Europa Occidental a finales del siglo XVI sin demasiado impacto pero al cabo de tiempo esta especie vegetal se vio afectada por un virus que hizo mutar los bulbos obteniendo colores muy distintos y vistosos.

De golpe se volvieron atractivos a los ojos de la gente, y aprovechando el dulce momento económico que se vivía en el país a raíz de la gran actividad comercial, se empezó con un mercado específico y dedicado a los tulipanes.

Derechos de la foto | Marcello bersini

Se cuenta que en 1635 se llegó a pagar hasta 100.000 florines (45.000 euros de hoy) por 40 bulbos y por un solo bulbo de la especie  “Semper Augustus” hasta 5500 florines (2500 euros).
Se estaba especulando de tal manera que todo el mundo compraba tulipanes y era un beneficio seguro, elevado y rápido. Al que acababa de comprar le venían con las manos llenas de dinero por recomprarle los bulbos. La gente empeñó sus bienes para dedicarlo todo a la compra del tulipán y hacer el negocio de sus vidas. Tal es así que cuentan que un simple marinero desconocedor de la fiebre del tulipán comió por error un bulbo y fue encarcelado.

Sin embargo, y como en todo mercado alcista, la demanda llega a un tope, que suele ser hasta cuando la gente ya no puede ofrecer más dinero por lo que quiere comprar, luego el último que ha comprado es el que se queda con el bien y no puede hacer líquido (dinero) su mercancía.

Este momento llegó en los primeros meses de 1637 cuando se detectó que no se pudo vender una colección exclusiva de tulipanes que meses antes hubiera valido mucho dinero. Los especuladores decidieron vender todo y como pasa siempre los últimos en enterarse fueros los ciudadanos menos informados. Los que tenían bulbos adquiridos a precios desorbitados no encontraron comprador y el pánico surgió.

Imaginaros haber firmado un contrato de futuros y tener que comprar aun a sabiendas de que por lo que estás pagando no vale nada.

El gobierno tuvo que intervenir declarando nulos los contratos a partir de noviembre de 1636 y estableciendo que los contratos de futuros  debían ser cerrados a un precio del 10% de lo anteriormente pactado.

El país entró en depresión económica, y como en todas las burbujas, el que vendió justo a tiempo ganó mucho dinero y el que no pudo se arruinó.

Parece increíble que en pleno auge burbujil se pudiera cambiar un solo bulbo de tulipan por una casa con jardín cerca del canal y justo dos meses después, una vez explotada la burbuja, el precio era de 2 euros el bulbo. Lo que nos hace la avaricia.

Otra vez, parafraseando a Gordon Gekko, Greed is Good. La codicia es buena si no te pilla demasiado tarde.

La burbuja de los tulipanes:

Este episodio, acaecido en Holanda en el siglo XVII, es uno de los ejemplos más citados a la hora de ilustrar el concepto de burbuja especulativa. Quizás es, por el objeto de la especulación, uno de los más curiosos, aunque desde luego no el único.

Los tulipanes llegaron a Europa Occidental a finales del siglo XVI, y en un principio no eran demasiado populares (ya que en su estado natural no es una flor especialmente atractiva). Sin embargo, tras verse afectadas por un virus, empezaron a surgir una gran variedad de colores y una forma, irónicamente, más agradable, lo que provocó un creciente interés por ellos.

La boyante situación económica en Holanda, derivada de su gran actividad comercial, hizo el resto; y a principios del siglo XVII, los bulbos de tulipán se convirtieron en piezas de coleccionista.

En la década de 1630, el panorama se volvió enloquecido, con un mercado de los tulipanes cada vez más activo. Los precios ascendían sin parar, alcanzando cifras desorbitadas; en 1635 se llegaron a pagar 100.000 florines por 40 bulbos, y por un bulbo de la preciada especie Semper Augustus, se podían pedir 5.500 florines. En esta situación, generalizada en todo el país, se generó la ilusión de que siempre se ganaba en el mercado del tulipán. Independientemente de a qué precio se comprara, alguien siempre estaría dispuesto a pagar más. Gentes de todas las clases se lanzaron a comprar bulbos de tulipán, deshaciéndose de sus bienes más básicos, con la esperanza de revenderlos obteniendo un beneficio. Un marinero desconocedor de los tulipanes fue encarcelado tras comerse por error un bulbo.

Sin embargo, en algún momento a principios de 1637, algunos de los especuladores detectaron signos de agotamiento del mercado (por vez primera no se vendió una colección exclusivísima de tulipanes), y decidieron que era buen momento de vender y salir del mismo con sus ganancias. Esta actitud se contagió rápidamente y el pánico se apoderó del país. Quienes tenían bulbos en esos momentos, adquiridos a precio de oro, se encontraron sin compradores. La situación no era mejor para los que habían comprado mediante un contrato de futuros: se veían obligados a comprar a un precio que ya no era el de mercado.

La situación era tal que el gobierno holandés trato de mediar, estableciendo unas normas que consideraban nulos los contratos realizados a partir de noviembre de 1636, y que establecían que los contratos de futuros debían ser satisfechos con un 10% de la cantidad establecida inicialmente. Sin embargo, estas medidas no dejaron contento a nadie: los compradores se veían obligados a pagar por algo que ya no tenía valor, y los vendedores tenían que vender a un precio menor que el acordado.

La explosión de la burbuja dejó, como siempre ocurre, vencedores y vencidos. Vencieron aquellos que se salieron justo antes de la explosión, acumulando grandes beneficios. Perdieron quienes habían liquidado su patrimonio para especular con bulbos y al final se quedaron con tulipanes y sin casa. Y perdió el país, que durante años se vió sumido en una importante depresión económica.

Cambiar Tulipan por Mansion:

Sin duda, este debe de ser uno de los titulares más sorprendentes de cuantos se hayan podido leer sobre trueques a lo largo del último siglo. Se trata de una transacción real que tuvo lugar en plena cúspide de la burbuja económica que se creó con los tulipanes en la Holanda del siglo XVII. Sin andarme por las ramas os diré que los tulipanes sufrieron una especulación brutal, llegaron a cotizar en bolsa y se vendía la producción antes incluso de que existiera físicamente la flor. Tan brutal que el precio de un solo bulbo de tulipán llegó a suponer el sueldo de más de 16 años de trabajo de una persona normal. Por el mismo precio podías comprar 25 toneladas de mantequilla, 24 toneladas de trigo, 83 cerdos o, volviendo al ejemplo del título, una vivienda de lujo en la mejor zona de la ciudad, aunque este fue un caso un tanto peculiar. Y es que hablamos de un tulipán especial, el semper augustus (que significa “siempre esbelto” en latín), un tulipán del que en 1624 solo existían 12 unidades en manos de un coleccionista, era el ejemplar más escaso y codiciado de cuantos existían en la época. La imagen que ilustra este artículo es, como no podía ser de otra manera, un tulipán semper augustus.

Mucho se ha hablado y escrito de la espectacular burbuja económica que se creó y de la tremenda crisis que tuvo lugar cuando se desplomaron los precios. No obstante, una imagen vale más que mil palabras y si es un vídeo pues mucho más aún así que quiero compartir con vosotros un documental que explica detalladamente este capítulo de la historia que tanto nos puede enseñar. Se trata de un vídeo de 49 minutos que aclarará todas las dudas que podáis tener.

Fuentes: http://www.economiafulltime.com/2012/06/el-mejor-ejemplo-de-burbuja-de-la.html

http://www.elblogsalmon.com/historia-de-la-economia/la-burbuja-de-los-tulipanes

Cambia mansión por un tulipán

 

 

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About beyondamsterdam

Este blog es sobre lo que ocurre en Amsterdam y Holanda y lo que ocurre alrededor, en el mundo. Amsterdam no son solo canales, y Holanda no son solo diques y polders.

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